Caracas el valle del silicone

Contacto. (Cap.# 3)

missEl taxi corría velozmente a través de la moderna y ya desvencidaja autopista construida bajo el régimen de un militar que gozo sus días, también en modernas casas, bajo un sol tropical siempre revitalizante para los que detentan el poder. Al llegar a la entrada del clínico, otrora Hospital Universitario, los vigilantes internos de la universidad no dejaron pasar al taxista porque esté no tenia la calcomanía de acceso al recinto. Esta situación genero una discusión que se convirtió en una atajaperro entre los Guachimanes y el asustado conductor, momento que aproveche para escurrirme del sitio, internándome en unos matorrales aledaños a la facultad de farmacia. Al saberse de mi fuga, los vigilantes echaron unos tiros a pegarme pero ya la distancia entre ellos y yo estaba mas que salvada.

La ciudad universitaria se había erigido como uno de los iconos de la Modernidad arquitectónica a través de un no menos vivaz arquitecto, que siempre tuvo la “casualidad” de estar en los momentos en que se requirieron sus diseños; diseños traídos en paquetes y puestos en funcionamiento por un aparataje burocrático-militar para reafirmar su especial monumentalidad en el uso o/y abuso del poder.

Bajo el cómplice techo de nubes, que esa noche amparaba a tantas parejas realizando impúdicos actos sexuales en el campus universitario, localicé el edificio en donde sabia que funcionaba la nefasta y oscura organización. Subí al piso 7 por las escaleras, ocultándome de varios vigilantes que ante la alerta de que un loco estaba suelto habían redoblado el patrullaje, hasta que logre llegar a un ancho pasillo con una no muy buena iluminación. Fui revisando cada una de las puertas y cuando ya casi temía haberme equivocado de piso, logre divisar el símbolo de la serpiente enrocada sobre si misma, tal impresión de una ofidio comiéndose a si mismo hizo que mi estomago crujiera de hambre, y antes que el ruido de mis tripas me delatara, pensé que después de tanta acción no tenia nada mas que buscar por el resto de la noche. Así que decidí venir por la mañana y buscar a los responsables de tan bajos crímenes. Debía saber quienes realmente eran aquellos maestros del horror…

El despertador no sonó a la hora señalada pues esa noche se había ido la luz y por supuesto, después de lo ocurrido + el cansancio, no tuve tiempo de percatarme de ese detalle. Pero lo que si me despertó fue el timbre del clásico teléfono de ruedita, el cual nunca lo había podido cambiar por lo modernos videófonos, gracias a que la compañía telefónica KANTV se hacia la vista gorda ante las peticiones de los ciudadanos que no eran económicamente solventes. Además, cuando finalmente decidían instalarlo, los empleados encargados para tal fin siempre pedían un pequeño “aguinaldo” en efectivo.

En fracciones de segundo, salte como un cunaguaro, de la cama al viejo aparato y pude escuchar la voz del comisario Rausseo:

- Necesito que vengas a la delegación, flojo de mierda. Son las 11 de la mañana y se te paga para que estés aquí a las 7. ¿Qué carajos estuviste haciendo anoche?

- No sea pendejo, que usted no me paga de su bolsillo. Además, anoche recogí datos claves para el caso y lo mejor será que nos veamos a las 3 pm en “Las Americas

Colgué de manera furiosa y pude sentir como del otro lado de la línea, el comisario se mordía el culo de la arrechera. Me desnude y ajuste la cápsula de limpieza para darme un baño micro vaporizado. Al sentir las pequeñas gotas relajantes sobre mi maltrecho cuerpo, pensé: ¿Qué ser tan depravado y maléfico tendría una organización en medio de un recinto universitario? Sobretodo porque era un lugar del cual nadie sospecharía, ¿Qué motivaba aquellos crímenes…?

La ración de 5 min. de agua se corto bruscamente en la mitad de mis mas profundos pensamientos y solo logre maldecir la sobrepoblación de Caracas, que para ese momento alcanzaba las 20 millones de personas. Al salir a la calle, el calor hacia estragos entre los miles de buhoneros que cubrían toda la acera, haciendo que las personas caminaran por la calle y los carros por encima de los desafortunados transeúntes.

Di varios saltos felinos entre un perrocalentero, un vendedor de raspados y un indiecito que ofrecía calcetines a 10 x 5000 Bs., todos apiñados en los 2 mts. cuadrados de la pequeña entrada del edificio “pastiche” donde residía. Tome el Metro en su peor hora del día y, después de ver una docena de arrebatotes de teléfonos móviles y otra docena de agarrones de nalgas dentro del vagón, salte al andén de la estación Ciudad Universitaria. El ambiente universitario reinante a medida que avanzaba hacia la salida me tranquilizo, pero también me hizo pensar que todo seria por muy poco tiempo, pues estaba decidido a saber quien o quienes estaban detrás de aquellos crímenes…

Al salir de la estación, otro grupo de buhoneros ofrecía su mercancía de CDs piratas que iban desde música hasta programas informáticos, pasando por películas y hasta reparación de computadoras. Acelere el paso pensando en los millones de dólares que la industria de la computación estaba perdiendo con estas ventas de discos “quemados” pero en el fondo sabia que se lo merecían. Crucé el arco parabólico que demarcaba el paso de autos-peatones y disfruté del espectáculo que ofrecían las miles de jóvenes mujeres que a esa hora transitaban por la universidad. Convenientemente, me había dispuesto sendos bigotes de pelo e’chivo color castaño oscuro, por si acaso algún vigilante trasnochado de la noche anterior pudiese reconocerme y me encamine hacia el desteñido edificio rojo donde residía la funesta organización.

Al llegar a la planta acceso, note que había una cola descomunal y los mas extraño era que esta se componía casi toda de mujeres bellamente ataviadas, salvo por la cara de algún empleado administrativo o alguna señora de limpieza. Haciéndome el loco, hice un recorrido por la cola para ver si conocía a alguien y por causalidad encontré a una antigua compañera de mi época de estudiante de arquitectura que le decían Amina. Enseguida logre colearme.

- Amina, años sin verte. ¿Qué haces aquí?

- Hola, buscando trabajo, ¿y tú?

Pensé rápido…

- También vine por el trabajo

- Pero si es un casting solo para mujeres

Rápidamente algo me dijo que esto estaba relacionado con la organización…

- Yo voy al piso 9

- ¡Ah, no chico!, tu debes ir por lo de la biblioteca, ¿no es así? Yo vine para la selección de las chicas que irán al Miss Venezuela. Hoy se esta realizando una selección a nivel nacional para elegir a las 21 participantes…

En ese momento se abrió el único ascensor que funcionaba desde hace 20 años y logre entrar dejando un tumulto agolpado en la puerta. La pobre Amina se quedo asombrada ante mi salto y no me quedo más que darle un resignado saludo mientras se cerraba el ascensor. Una vez arriba, la puerta se abrió y salí despedido como un corcho directo al pasillo donde el calor era peor y la multitud más grande. Logre abrirme paso hasta la oficina y sin mediar palabra, me volví a colear entre los murmullos de desaprobación de las chicas que estaban mas cerca de la puerta. Lo que sucedía aquí era algo realmente increíble…

En el próximo capitulo: La S.S.S. (Cap. #4)


La 1ª pista. (Cap.# 2)

guerreros El cadáver yacía en el piso a mi izquierda… y a mi derecha una de las viejas chismosas estaba montada sobre una mesita al lado de la cama matrimonial que quizás, como empezaba a sospechar, había sido testigo de muchas noches y días de lujuriosos… placeres carnales que se evaporaron bajo la mirada complaciente de una replica kitsch de “Los Borrachos” de Velásquez.
Mi primera reacción fue reclamarle a la vieja que demonios hacia revisando las gavetas de la mesita, cuando al instante me di cuenta que el cadáver hacia unos ligeros movimientos llegando a pensar que se trataba de los efectos del rigor mortis. Pero una vez mas la sorpresa, con sus múltiples y desconcertantes caminos, me llevo a ponerme en guardia. Haciendo gala de mi mas osado valor, levante un poco el cadáver y en fracciones de segundos, una serpiente de color amarillento intento clavar sus feroces dientecillos en mi antebrazo. Con uno de mis movimientos felinos logre evadirla dando paso a un duelo que se prolongo por espacio de 5 min. Claro esta, que entre los gritos de la vieja implorando que la matara y la gallera que se había formado entre los funcionarios, cada uno haciendo apuestas con billete en mano, logre sujetarla por la cabeza y aplicarle un toque con el dedo pulgar en la base del cráneo, dejando sin movimientos al reptil perfectamente entrenado.

Tome un frasco de Jean-Naté, vacié el contenido en la alfombra e introduje al peligroso animal, esperando que el efecto del pachulí hiciese mas prolongado su letargo. Entre las maldiciones de los perdedores y el fuerte olor de la fragancia añeja, observe que aquel ofidio era una “Tigra Mariposa” (Bothrops venezuelensis) conocida por su potente veneno y por sus recurrentes apariciones en el Avila. ¿Qué clase de sádico impotente había introducido una serpiente por el ano de aquella infortunada mujer?, ¿era aquello una pista que el asesino dejo deliberadamente?, ¿Qué oscuros y herméticos planes maniobraron para cometer tan infame crimen?

Se inició en mi aquel antiguo proceso de relacionar los hechos y de enlazar las primeras imágenes que venían a mi confusa y destrozada mente, cuando sentí un manotazo en la espalda que me saco de mis tribulaciones. Era el hijo de puta comisario que reía con sus asquerosos dientes amarillentos producto de tanto mascar chímo.

- Bien hecho, muchacho

- Gracias jefe

Con asombrosa rapidez, coloque en una bolsa de evidencias el guante con la sangre, el falo plástico y la serpiente. Luego, espere un descuido del comisario y le introduje la bolsa en uno de los bolsillos de su gabardina con una nota dirigida al laboratorio indicándoles las experticias que se le debían practicar a cada uno de los extraños objetos.

Salí de la habitación pensativo, tropezando con los forenses, policías asomados, vecinos en pijamas y toda clase de rostros sin expresiones que mi cerebro confuso y aturdido podía llegar a percibir. Revise los bolsillos de mi chaqueta y saque un paquete de cigarrillos Piel Roja, lo encendí con parsimonia constatando que una nube de zancudos se disperso ante el desagradable olor que produjo el tabaco negro. En un milisegundo, esquive un manotazo con un ligero movimiento de cadera.

- Solo una vez, jefe. Solo una vez…

La situación provoco la risa de algunos presentes y el comisario tratando de contener su odio, me pregunto si lo podía acompañar a la sede principal de la policía.

- No, jefe. Debo caminar un rato, ha sido una noche muy larga y pesada. Quiero descansar un poco mis pensamientos

Con un movimiento elástico, me dirigí al pasillo y tome el ascensor. En la entrada, como vaina rara, el vigilante yacía babeado boca arriba en su silla y con la escopeta en una situación peligrosa. El aire de la noche refrescó mis pulmones con ese olor típico a lluvia y emprendí la caminata hasta el Metro. Al llegar, la estación estaba cerrada porque se había inundado por el palo de agua, maldije las momias de Palenque y entonces decidí caminar hasta la Redoma de Petare.

Entre calles mal iluminadas, jíbaros engorilaos y adolescentes prostituyéndose, pensaba: ¿Qué significado tendría esa serpiente?, ¿Qué ritos diabólicos estarían motivados por ese extraño fetiche?

¡Que imbécil era!, la serpiente que había encontrado era el símbolo de una muy peculiar organización conocida como la S.S.S. (La sociedad de la serpiente Sagrada) y su sede estaba ubicada en una de las universidades más prestigiosas del país: La U.C.V. (Universidad central de Venezuela), ocultándose tras la fachada de un grupo cultural anomalístico-musical.

Corrí los 200 mts. que me separaban de la estación subterránea bajo una lluvia de golpes, escupitajos y zancadillas que los buhoneros me propinaban pensando que era uno de los tantos arrebatadores de carteras que pululaban en la zona. Después de varias caídas, gritos de: ¡agárrenlo! y palazos en el cráneo, me zambullí por la ventanilla del primer taxi que logre divisar. El pobre conductor al ver la turba de vendedores ambulantes enardecidos y la cacha de mi automática asomándose por la chaqueta, solo se limito a arrancar de manera furiosa por la Av. Francisco de Miranda.

Pasado el susto, le dije que se calmara pues era funcionario policial, pero por la forma como pelo los ojos, asumí que eso lo puso más nervioso. Le indique la dirección y me acomode en el mullido asiento, tratando de hilvanar que relación podía tener esa sociedad secreta con la muerte de la infortunada meretriz

En el próximo capitulo (#3): Contacto


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La sospechosa muerte de Maribarbola Lugo. (Cap.# 1)

5 ¿Cómo se había producido la muerte de Maribarbola Lugo?, ¿era posible que una muchacha tan joven y bella hubiera terminado su vida de la manera tan cruel y desventajosa como lo hizo?, ¿era acaso una vuelta en el tiempo (20 años atrás) del mismo crimen?
El teléfono celular sonó con su acostumbrado timbre ingles pre programado en una noche cerrada, bajo una tormenta de nubes que desprendían una, diabólica e inusual, lluvia torrencial llena de múltiples relámpagos nunca vistos sobre la ciudad de Caracas. Tome el teléfono y pude ver el numero del comisario Rausseo. Atendí:

- Tenemos un cadáver. La dirección es…

Apunte los datos y salí de inmediato hacia el metro. En el trayecto desde mi pequeño y minúsculo apartamento hasta la estación subterránea tropecé con 15 recogelatas, 7 mujeres embarazas mendigando para poder comer o fumar crack y 3 niños “engomados” revolcándose por los efectos de la pega Hércules para zapatos. Al ingresar al subterráneo me di cuenta que no tenia boleto, cosa que era común en mi situación económica haciéndome trabajar como buhonero en la Av. Ppl. del Cementerio para poder rebuscarme. Saque mi placa, cruce el torniquete y me abrí paso entre la gente hacia un destino que empezaba a enturbiarse, como si grandes fuerzas del averno hubiesen sido desatadas con una furia sobrenatural…

Al salir de la estación Palo Verde, un par de choros intentaron arrebatarme el celular y haciendo dominio de mis reflejos, logre esquivarlos para meterle el pie a uno de ellos que cayo estrepitosamente mientras le mentaba la madre y al mismo tiempo reírme de su ropa de marca toda mojada. Camine 10 min. hacia un edificio verde de 20 pisos, esos que los arquitectos llaman “vivienda barata en un lugar privilegiado de Caracas” y pude observar que realmente había que tener un privilegio porque tuve que darle todo el sencillo a varios malandros cobradores de peaje apostados en la cercanía de la urbanización. Una vez franqueada la puerta del edificio, el comisario Rausseo me esperaba con su habitual impaciencia.

- El cadáver presenta circunstancias especiales. – dijo.

Me pregunte a que llamaba él “circunstancias especiales”. El comisario sabia que yo era su mejor hombre y por eso, siempre que podía, le hacia desplantes ante los demás funcionarios. Me reí de manera irónica y pude notar que el comisario ya no era aquel joven audaz de las fotos de su escritorio. Quizás el consumo de altas dosis de cocaína y la pepas de Rivotril que solía engullir con su café, lo habían convertido en un muñeco que saltaba de la lucidez histriónica al mas bajo estado mental en el cual solía babearse, mientras su mirada vidriosa, quizás recordaba viejos momentos.

Le di un manotazo en la espalda y tuve la certeza de que quiso devolverme el golpe en la nariz pero se dio cuenta de que tenía 10 min. viendo el cadáver, así como no tenia idea de cómo habíamos subido hasta el PH, ni que teníamos 3 vecinas (típicas viejas chismosas jubiladas de algún ente publico del gobierno) cotorreando sobre su vecina suicida, ni que en la escena del crimen habían unos extraños indicios…

Me acerque al cadáver y me situé a 2 pasos de la victima, me quite las gafas oscuras (a pesar que era de noche debía usarlas para evitar que las personas pusieran cara de desagrado ante mi implante ocular que consistía en una pequeña caja negra 2×2x2 cm. contentiva de un lente color azul brillante) y pude detallar que era una mujer muy hermosa a pesar de tener la boca abierta sangrando, a la cual le faltaban los 2 caninos superiores, arrancados quizás en vida; 2 cortes circulares en los senos y una herida que consistía en 3 diagonales como si la garra de un animal hubiese destripado el abdomen de la infortunada mujer. El cuerpo en general yacía crucificado en la pared del cuarto principal y en su vagina habían insertado un consolador de plástico barato. ¿Qué había sucedido aquí? La respuesta era evidente, esto era un cruel y alucinante asesinato. Claro que el comisario Rausseo pensaba (o eso creía su cerebro agotado de estimulantes) de que todo había sido un suicidio.

Orgulloso me mostró una nota encontrada en la cama de la difunta, en la cual se aclaraba que había decidido suicidarse porque los hombres no la complacían eficazmente. Le arrebate el papel de manera agresiva y los ojos del comisario centellaron con furia, pero se tranquilizo al constatar que no lo hice esta vez por provocar, sino por mis instintos naturales de perro sabueso, loco por saber mas… Aquello parecía corroborar que todo era una añagaza para tratar de despistarnos

- ¿Crees que fue un suicidio? – pregunto el comisario.

Un frío recorrió mis testículos y fui yo quien lo miro directo a los ojos con mi implante de manera furiosa y criminal. El comisario bajo la mirada y ordeno con voz ronca que levantaran el cadáver.

- Será que lo bajen. – replique con sonrisa sardónica.

El comisario salió de la habitación, en un esfuerzo supremo por no darme una bofetada, se saco los guantes quirúrgicos y los lanzo al piso con evidente desprecio hacia mí. Tome uno de esos guantes y los llene con un poco de sangre de la victima, amarrándolo con una liga de hallaquita (la cual guarde en uno de mis bolsillos antes de salir de mi apartamento para poder cenar) y al instante me di cuenta que la noche iba a ser muy larga…

Al salir de la habitación, el comisario interrogaba a una de las 3 vecinas.

- Esa muchacha era muy tranquila. Estaba todo el día en su casa excepto los fines de semana que salía, y no volvía hasta el lunes. Era muy visitada sobre todo por hombres. Lo que no me explico era que siendo de origen tan humilde; sus padres, hermanos tíos y primos vivían en Petare, podía tener un PH tan lujoso.

- ¿Dice usted que no venia en todo el fin de semana? – Interrogo el comisario.

- Si, y era extraño porque siempre llegaba con cara de trasnocho como la que tienen los vigilantes del edificio…

En ese momento, un grito desgarrador rompió con el murmullo que reinaba en toda la estancia. El sonoro aviso provenía de la habitación principal y, como lanzado por un resorte, fui el primero en ver que sucedía. Realmente no fue muy agradable lo que alcance a mirar…

En el próximo capitulo (#2): La 1ª pista


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Introducción

 lupaaa

La novela que esta a punto de leer es un tributo a su predecesora (comenzó hace 30 años, Ca5p) y representa un esfuerzo editorial único en la historia particular de su también único escritor. No se debe extrañar el curioso lector que al terminar de leerla este inconclusa porque su creador, hasta este momento, ni siquiera ha empezado a escribirla. Sin embargo, gracias a la gestión de múltiples organizaciones secretas y otras de corte hermético a nivel universal y virtual, dieron paso a este experimento mediático solo igualado por la novela original.La historia discurre acerca de un hombre (sencillo y de modos gráciles) y su encuentro con una mujer (sofisticada y altiva) bajo el manto de las sombras que amenazan con acabar con el mundo conocido a través de una tenebrosa red de intrigas y bajos placeres. Jamás en toda la literatura se había abordado tan novedosa trama y menos se le trato en forma de relato de corte detectivesco. Sirva esta pequeña introducción para que:

1) tire el libro sobre el sofá (lleno de aburrimiento, sería lo menos grave para su autor)

2) lo use de papel toilette (lo cual seria un insulto para la editorial si lo llegase a saber pero un regocijo para el autor al saber que por al menos su libro sirvió para algo) o

3) ya sea que aproveche las recetas de cocina que encontrara al final del libro (en donde usted por supuesto se convertirá en el ídolo # 1 del autor, el cual le hará llegar a su casa, cada uno de los libros que logre editar si sigue escribiendo después de esté)

En cualquiera de los casos, no lo use para exorcizar, pues se vera en la incomodidad de quemarlo ante el ataque despiadado de brujas solteronas y demonios prófugos que querrán quitárselo para no tener que volver a su caliente lugar de origen.

Sea para todos ustedes una situación simplemente sospechosa.

Newton


Acerca del/a autor/a

The author does not say much about himself

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